El gran problema oculto de la contaminación del suelo.

España es el país más árido de Europa, posee una débil cubierta vegetal en comparación a otros lugares de este continente.

Sumando este dato al creciente volumen de lluvias que suceden cada vez de forma más desigual (tanto en la distribución del espacio como en el tiempo) y con las escasas aguas superficiales que existen sobre el territorio español. Se puede hablar de una situación bastante peliaguda en cuanto a la continuidad de nuestro paisaje como tal.

Adicionalmente a estos factores naturales se encuentra la acción humana, la cual puede perjudicar aún más este panorama.

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A continuación enumeraremos algunos de los aspectos más importantes de nuestro impacto sobre el suelo y las medidas que hay que tener en cuenta para mejorar esta situación insostenible.

Urgente actualización de las EDAR (Estaciones depuradoras de aguas residuales)

Son fábricas de lodos. Si no se producen lodos, la carga contaminante acaba en el cauce público, tras incurrir en numerosos costes y haberle dedicado numerosos recursos materiales, económicos y personales.

Por lo tanto es de imperiosa necesidad por el bien común del paisaje y de nuestra salud pública que estas estaciones sean regeneradas en su estructura y tecnología en lo posible, ya que constituye uno de los pilares más importantes para la evacuación de los contaminantes que producimos. La instalación de filtros verdes colectores en cada concello tendría que ser de ley.

El gran problema oculto de la contaminación del suelo.

La acumulación de balsas de fosfoyesos (Caso Fertiberia en Huelva)

Los fosfoyesos son residuos industriales resultantes de la fabricación de ácido fosfórico por vía húmeda, para la producción, principalmente, de abonos agrícolas. El proceso se realiza mezclando el mineral (roca sedimentaria denominada “fosforita”) con ácido sulfúrico. Con el posterior filtrado se obtiene el ácido fosfórico por un lado y por otro un residuo industrial denominado “fosfoyeso”.
Uno de los varios inconvenientes del proceso es que la fosforita tiene en su composición metales pesados como el arsénico, el plomo, el mercurio y el cadmio, que pasan de la fosforita a los fosfoyesos al no haber ningún tratamiento que los elimine.

Con 1.200 hectáreas, el vertedero de residuos industriales de Huelva es uno de los más extensos del mundo: una extensión superior a la de la propia ciudad.

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Desde 2017, la mina se encuentra en explotación con un tratamiento de 9.5 millones de toneladas de mena al año. En la primera voladura, tras 14 años de inactividad, emplearon 6.500 kilos de explosivos para volar 28.000 toneladas de mineral estéril.

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Su construcción ha arrasado buena parte de las marismas del río Tinto, una zona de alto valor ecológico y biológico. Actualmente las balsas alcanzan casi 30 metros de altura.

En ellas se acumularon unos 120 millones de toneladas de fosfoyesos, a un ritmo aproximado de 3 millones de toneladas año.

Estos fosfoyesos incluyen importantes cantidades de elementos radiactivos (uranio-238, uranio-235, radio-226, polonio-210, plomo 210 y radón 222), metales pesados (cadmio, plomo, cobre…) y ácidos débiles (arsénico, zinc…).

La montaña de residuos ha provocado evidentes problemas de salud, la pérdida de terrenos de enorme valor ecológico y tiene un fuerte impacto visual y paisajístico entre las ciudades de Palos de la Frontera, Moguer y Huelva.

Los drenajes en las explotaciones agrícolas y ganaderas acidifican el suelo y producen acumulación de productos residuales.

El amoniaco se produce como consecuencia del metabolismo proteico y se elimina a través de la orina desde donde una parte se volatiliza hacia la atmósfera. Lo deseable es minimizar la volatilización de este compuesto, ya que el amoniaco gaseoso reacciona con los ácidos de la atmósfera, formando pequeñas partículas que son dañinas para la salud.

Adicionalmente, el amoniaco tiene un fuerte impacto sobre el suelo. El amoniaco acidifica los suelos, provocando daños en los ecosistemas acuáticos y terrestres. Además de esto, favorece la eutrofización de los acuíferos por acúmulo de nitrógeno.

Las emisiones de metano y óxido nitroso derivadas de la producción ganadera se incluyen dentro de la categoría de emisiones difusas, sujetas a los acuerdos internacionales del Protocolo de Kyoto y la COP21. Existen compromisos de reducción a nivel global, así como unos objetivos de reducción específicas para la UE.

El gran problema oculto de la contaminación del suelo.

El exceso de nitrógeno a través de los purines o estiércoles da lugar a la acumulación de nitratos que pueden contaminar los acuíferos. La normativa de la UE establece unos límites de nitratos.

En caso de superarse estos límites establecidos para los nitratos, se deben identificar las zonas de drenaje de las aguas vulnerables a la contaminación por estos compuestos, catalogándolos como “zonas vulnerables a los nitratos”.

  • El metano se origina principalmente como consecuencia de la fermentación ruminal y entérica en los rumiantes. También se origina por el almacenamiento de purines y estiércoles en condiciones anaeobias, en función de la temperatura y el tiempo de retención.
  • La producción de óxido nitroso ocurre por un proceso de transformación del nitrógeno a través de los procesos de nitrificación/desnitrificación.
  • La nitrificación se produce en condiciones aerobias y la desnitrificación ocurre en condiciones anaerobias, con la formación de NO y N2O, un proceso que se ve favorecido por la presencia de fuentes de carbono y temperaturas cálidas.

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La aplicación excesiva de purines o estiércol puede provocar un enriquecimiento innecesario del suelo, por lo que el exceso pasará a las aguas superficiales y profundas por lixiviación, provocando su eutrofización.

Necesidad de mantenimiento de las láminas de agua.

La población y la industria generan una contaminación hídrica debida a los vertidos, que se difunden rápidamente por el agua. Algunos de estos agentes contaminantes son los metabolitos biológicos, vertidos, contaminantes de la agricultura o los contaminantes industriales. La zona costera es especialmente vulnerable a la contaminación del agua.

Existen multitud de superficies de estuario y humedales en situaciones críticas por su mal cuidado o total abandono, muchas de estas zonas han sido desecadas para dedicar al cultivo o inundadas por la construcción de presas hidroeléctricas que no han tenido en cuenta en su diseño estas zonas de alto valor ambiental.

A esto le sumamos la extracción masiva de agua para riego de plantaciones de agricultura intensiva así como la erradicación de vegetación natural para plantaciones de silvicultura y agricultura intensiva.

Continuamos teniendo vertidos residuales por la falta de tanques de almacenamiento (y la falta de concienciación, que es primordial), la urbanización sobre zonas de praderío costero y zonas de grandes matorrales, etc.

Perpetuándose así una situación totalmente arriesgada para la regeneración.

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Según la ONU

La sostenibilidad de los suelos es fundamental para afrontar las presiones de una población cada vez mayor. El reconocimiento, la promoción y el apoyo para fomentar la gestión sostenible de los suelos pueden contribuir a la existencia de suelos sanos. Por extensión, un mundo que cuente con seguridad alimentaria y de ecosistemas estables y que se utilicen de manera sostenible”.

Comparte este artículo y creemos concienciación al respecto. Por el futuro de [email protected] El suelo es la base de la vida.